Ecografía mamaria

Ecografía mamaria

¿Qué es la Ecografía mamaria?

Es un tipo de ecografía que nos permite estudiar la glándula mamaria y los tejidos vecinos, como piel, grasa, músculos…Mayoritariamente se realiza en mujeres pero también en varones cuando presentan aumento de volumen de la mama o tumoraciones.

¿Cómo se hace una ecografía mamaria?
La paciente está acostada o sentada en una camilla y, con los senos descubiertos, aplicamos gel y deslizamos el transductor en sentido radial, siguiendo la anatomía de los conductos y lóbulos que forman la mama.
También será necesario elevar el brazo para explorar la axila y estudiar los ganglios linfáticos.

¿Cuándo hay que hacer este tipo de ecografía?
Su médico de cabecera, habitualmente su ginecólogo o el cirujano, le hará una historia clínica y una exploración física y tras estos dos pasos imprescindibles determinará si se precisa realizar una ecografía u otras pruebas, habitualmente una mamografía.
Como método de filtro para la detección del cáncer de mama, sobre todo a partir de los 40 años, se utiliza la mamografía. Si en ésta aparece algún nódulo o hallazgo sospechoso se complementa el estudio con la ecografía. Menos frecuentemente se utilizan otras pruebas.
Es muy importante el auto examen de la mama para acostumbrarse a detectar cambios en la misma y consultar a su médico si aparecen datos como los siguientes: dolor, tumoración o endurecimiento, aumento de tamaño, retracción del pezón, enrojecimiento o cambios en la piel, expulsión de líquido o sangre por el pezón, inflamación en la axila…

¿Qué puede verse con este tipo de ecografía?
– Cáncer de mama.
– Papiloma intraductal. Diminutos tumores en el interior de los conductos mamarios (conductos galactóforos).
– Fibroadenoma. Tumor benigno frecuente en mujeres jóvenes.
– Quistes. Tumoraciones rellenas de líquido, muy frecuentes entre los 35 y los 50 años. La ecografía es el mejor método para su identificación.
– Mastitis (infección de la glándula mamaria) y sus complicaciones.
– Otros problemas como adenosis, ectasia (dilatación) de los conductos, necrosis grasa, etc.
– Estudio de la axila, muy importante para valorar los ganglios linfáticos y su posible relación con tumor en la mama.
– Mama con prótesis. En estos casos la ecografia es el método ideal para la valoración del tejido glandular y también de la propia prótesis ante la sospecha de roturas o complicaciones de la cirugía.
– Control de los cambios después de cirugía.

¿Es necesaria alguna preparación previa?
Recomendamos que no aplique cremas o pomadas sobre la zona que se va explorar desde un día antes, ya que algunas dificultan la visualización de imágenes.

¿Qué duración tiene la prueba?
Depende de si hay que estudiar una o las dos mamas. Generalmente reservamos 30 minutos. Puede prolongarse si se precisara hacer además estudio con Doppler color, 3D, 4D o Elastografía.

Ecografias

¿Qué es una Ecografía?

La Ecografía, también denominada ecosonografía o ultrasonografía es una técnica de diagnósticode imagen que permite ver órganos y estructuras blandas del cuerpo, por medio de ondas sonoras que son emitidas a través de un transductor el cual capta el eco de diferentes amplitudes que generan al rebotar en los diversos órganos y estas señales procesadas por un computador dan como resultado imágenes de los tejidos examinados.

El eco es un fenómeno acústico que se produce cuando un sonido choca contra una superficie que lo refleja.

Estas ondas permiten diferenciar claramente la forma y tamaño de cada estructura, así como su contenido que puede ser gaseoso, sólido, líquido o mixto.

La ecografía Doppler es una aplicación de la ecografía que permite examinar el flujo sanguíneo de venas y arterias, para conocer su velocidad, dirección y resistencia.

Las ondas que emite el transductor son ondas sonoras de alta frecuencia que no perjudican su salud, a diferencia de los rayos X que utilizan radiaciones ionizantes, por lo que es un examen que no representa riesgo, ya que no hay exposición a ningún tipo de radiación.

Generalmente, la ecografía es un examen no invasivo, por lo que no ocasiona dolor ni molestias; sin embargo, se puede utilizar este método para realizar  ciertos procedimientos escasamente invasivos, como son las punciones de órganos superficiales como por ejemplo ciertos tumores y quistes de mamas, tiroides, etc., así como biopsias prostáticas.

Entre las limitaciones de la ecografía podemos mencionar que las ondas sonoras enviadas a través del transductor no penetran los huesos, por lo tanto, solo podemos apreciar su superficie, por lo que no es posible valorar patología de cráneo por ejemplo.  Otra limitación es que es un método operador-dependiente, lo que significa que la práctica y la experiencia del profesional que maneja este método es muy importante para la obtención de resultados confiables.

Método RUSI en Fisioterapia

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Elastografía

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Ecografía Vascular

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Ecografía Urológica

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Ecografía Testicular

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Ecografía mamaria

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Ecografía de Tiroides

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Ecografía de Músculo

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Ecografía Abdominal

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Unidad de Cuidados prolongados

  • Unidad de cuidados paliativos

UNIDAD DE CUIDADOS POSTOPERATORIOS Y PROLONGADOS

–        Unidad de Convalecencia: Dirigida a personas que después de un proceso quirúrgico, traumatológico o enfermedad descompensada, requieren un periodo de recuperación funcional integral, con la finalidad de retornar a su domicilio.

–        Unidad de Media y Larga Estancia: Destinada a la atención de enfermos con patologías agudas o crónicas con reagudizaciones frecuentes, generalmente con pluripatología, que requieren un tratamiento médico continuado durante un largo periodo de tiempo.

En ambas unidades, durante la estancia del paciente se atiende a diversos factores:

–       Evaluación específica de la enfermedad de base y del pronóstico de evolución del paciente.

–       Valoración sobre la situación funcional del paciente.

–       Evaluación del estado cognitivo del paciente.

–       Planificación de cuidados

–       Soporte psicológico a la familia

–       Valoración psicosocial

–       Utilización de una escala de evaluación de múltiples síntomas.

–       Valoración y tratamiento de úlceras

–       Seguridad en el manejo de fármacos

–       Prevención de caídas

–       Reunión del equipo medico  con el paciente y su familia.

–       Planificación de actividades en pacientes ingresados.

–       Planificación del alta.

OBJETIVOS DE LA UNIDAD

El equipo ayuda al enfermo y a su familia en distintos aspectos tales como alteraciones físicas, clínicas y emocionales procurando el mayor bienestar posible al enfermo, mejorando su  calidad de vida y la de sus familiares

  1. Realizar un estricto control Clínico del paciente
  2. Valoración de la necesidad de cambios posturales y/o movilizaciones, ayuda en  trasferencias y rehabilitación específica.
  3. Adecuar los fármacos a las patologías y síntomas.
  4. Control de sintomatología diaria: tensión, dolor, glucosa, evacuación,..….
  5. Realización del plan terapéutico de rehabilitación.
  6. Adecuación nutricional a las necesidades
  7. Atención a aspectos emocionales y psicológicos
  8. Desahogo familiar

ESTRUCTURA DE LA UNIDAD

Cuando es necesaria la hospitalización por imposibilidad de manejo domiciliario,  completar tratamientos farmacológicos y/o por necesidad de una asistencia médica continuada el programa incluye:

–       Habitación individual con sillón para acompañante, Tv e internet

–       Atención Médica 24 horas

–       Rehabilitación específica

–       Atención de enfermería especializada

–       Plan de cuidados a nivel físico, Clínico y Emocional

–       Dieta adaptada

–       Apoyo Pscológico

–       Soporte espiritual

–       Horario de Visitas ampliado

–       Servicio de peluquería y podología

–       Consulta diaria con especialistas.

–       Sesiones de formación e información a familiares

Servicio de hostelería para acompañantes

Unidad de cuidados paliativos

  • cuidados prolongados

UNIDAD DE CUIDADOS PALIATIVOS

“La medicina paliativa puede ofrecer un modelo de atención de la salud con un potencial innovador, capaz de conducir a la medicina contemporánea a un cambio de paradigma desde una medicina dominada por la lógica del imperativo tecnológico hacia una medicina verdaderamente personalizada”. 

Esta Unidad vela por la asistencia a pacientes con alta necesidad de cuidados en fase avanzada y terminal y a sus familias. Al igual que cualquier otra especialización de la medicina, la práctica de los cuidados paliativos requiere una formación específica. Cuando la situación domiciliaria se complica es conveniente tener el apoyo de un equipo interdisciplinar.

El equipo de Cuidados Paliativos esta formado por profesionales que se dedican exclusivamente a esta Unidad:

o    Medico de familia con formación en Cuidados paliativos

o    Enfermeras especializadas en Cuidados paliativos

o    Auxiliares de enfermería

o    Trabajador Social

o    Fisioterapeutas y Terapeutas Ocupacionales

o    Psicólogo Clínico

o    Asesor Espiritual

OBJETIVOS DE LA UNIDAD

El equipo ayuda al enfermo y a su familia en distintos aspectos tales como alteraciones físicas, clínicas y emocionales procurando el mayor bienestar posible al enfermo, mejorando su  calidad de vida y la de sus familiares

  1. CONTROLAR LOS SINTOMAS: Dolor, dificultad respiratoria, nauseas, vómitos, depresión, heridas que no cicatrizan, estreñimiento,…..
  2. PRESTAR ATENCIÓN PERSONALIZADA: De aspectos emocionales, psicológicos, sociales y espirituales.
  3. SERVIR DE SOPORTE A LA FAMILIA: Facilitar al paciente la relación y la comunicación en el entorno familiar.
  4. MANTENER A LOS PROFESIONALES: Evitar el desgaste emocional del equipo que atiende a los pacientes y sus familiares.
  5. DESAHOGO FAMILIAR.

ESTRUCTURA DE LA UNIDAD

  • CENTRO DE DÍA DE CUIDADOS PALIATIVOS. Atiende a los pacientes que acuden de manera ambulatoria.

En el programa de Hospital de día se realiza:

–       Consulta médica

–       Consulta de enfermería especializada

–       Información de autocuidado

–       Apoyo Psicológico y control de la Ansiedad

–       Aseo y masaje terapéutico

–       Terapia Ocupacional y fisioterapia

–       Asesoramiento familiar

–       Programación de interconsultas o revisión de tratamientos activos

La frecuencia de la asistencia al Hospital de día depende de diversos factores a determinar por el enfermo y su familia junto al Médico especialista. Se puede acudir desde una vez a la semana hasta 5 días a la semana en horario de 10 a 19 horas. El horario completo incluye media pensión.

  • UNIDAD HOSPITALARIA DE CUIDADOS PALIATIVOS:

 Cuando es necesaria la hospitalización por imposibilidad de manejo domiciliario,  completar tratamientos farmacológicos y/o por necesidad de una asistencia médica continuada el programa incluye además:

–       Habitación individual con sillón para acompañante, Tv e internet

–       Atención Médica 24 horas

–       Atención de enfermería especializada

–       Plan de cuidados a nivel físico, Clínico y Emocional

–       Dieta adaptada

–       Apoyo Pscológico

–       Soporte espiritual

–       Horario de Visitas ampliado

–       Servicio de peluquería y podología

–       Consulta diaria con especialistas.

–       Sesiones de formación e información a familiares

–       Servicio de hostelería para acompañantes

–       Talleres de duelo

Unidad de Psiquiatría

PAPEL DEL PSIQUIATRA EN LA NEURORREHABILITACIÓN

El paciente con daño cerebral presenta síndromes en los que se combinan trastornos cognitivos (memoria, lenguaje, razonamiento, atención, etc) con alteraciones emocionales y comportamentales. De hecho, es muy raro que sólo padezcan afectación motora (imposibilidad para caminar, parálisis,…). Nuestra obligación es describir con detalle estas alteraciones en la valoración de los pacientes. Para ello resulta imprescindible la información que nos proporcionan sus familiares, personas que conocen bien al paciente, ya que en ocasiones ciertos cambios podrían pasar desapercibidos en una entrevista médica. Por otra parte, para conocer la situación cognitiva contamos con la inestimable ayuda de la evaluación del neuropsicólogo. Y para el diagnóstico y tratamiento de estas alteraciones está la presencia del psiquiatra. Pero no de un psiquiatra consultor, que examina al paciente en una ocasión y si considera oportuno, indica un tratamiento, sino de un psiquiatra “de cabecera”. El día a día, ese estar con el paciente, resulta fundamental para conocer al mismo y su evolución. Otra función del psiquiatra puede ser el modular la interacción del equipo interdisciplinar con las familias. Las personas pueden sentir apoyo y sintonía con una simple escucha activa, empática.

Las personas afectadas con daño cerebral pueden presentar cambios de humor, labilidad emocional, con tendencia a llorar o reír sin razón aparente. Puede surgir con relativa frecuencia una depresión, que debe ser tratada farmacológicamente, porque de lo contrario puede estancar la progresión general del paciente. De hecho, ante la no mejoría de un paciente, sin causa orgánica o tiempo transcurrido que lo justifique, debe sospecharse la presencia de una depresión. También es frecuente la desinhibición, la falta de autocontrol o “freno”, que puede llevar al paciente a decir todo lo que piensa, sin considerar si es apropiado o no, o a la acción, sin prever las consecuencias de sus actos, imperando la impulsividad, y no respetando las normas sociales. Puede surgir ira, irritabilidad o, incluso, agresividad. Pero también se da el caso contrario, apareciendo entonces apatía. En otras ocasiones, puede predominar cierta impaciencia, inmadurez, puerilidad o comportamientos egocéntricos, siendo, en general, poco empáticos. Quieren algo y lo quieren ya, sin capacidad de demora. La forma de ser del afectado, su personalidad, puede cambiar tras un daño cerebral. Esto puede traducirse en una exacerbación, una exageración, de los rasgos previos de su forma de ser hasta un cambio radical, extremo, que llega a hacer verbalizar al familiar “tengo un extraño en casa”, “no le reconozco”.

En muchos casos, la psicofarmacología puede ser útil para tratar determinadas alteraciones que pueden surgir. Así, por ejemplo, puede ser de gran ayuda en el insomnio, la labilidad emocional o la depresión. De hecho, un alto porcentaje de pacientes se benefician de los tratamientos psicofarmacológicos. El psiquiatra experto en daño cerebral conocerá las medicaciones que pueden provocar iatrogenia en pacientes afectos de daño cerebral y que, por tanto, no se deben utilizar. También se indicará, si así se considera, una vez informado a la familia y al paciente, la conveniencia de utilizar ciertas técnicas tales como la Estimulación Magnética Transcraneal.

La psiquiatría intenta comprender el sufrimiento psíquico del individuo, extendiéndose a la familia, por lo que la interrelación entre ésta y daño cerebral es necesaria e ineludible.

Por tanto, al ingreso el psiquiatra realizará una exploración psicopatológica del paciente y mantendrá una entrevista con la familia. De ahí, extraerá los datos suficientes para transmitir al equipo su situación y modo de actuación. En ocasiones, será preciso la indicación de contención física (de no tener conciencia de enfermedad y existir riesgo hacia su persona o terceros, por agresividad,…). Para tener un conocimiento real de la situación cognitiva y afectivo-comportamental, es imprescindible, a parte de los datos proporcionados por Neuropsicología, la observación del paciente fuera de despacho, su modo de actuar, de interaccionar con las diversas personas en situaciones cotidianas y en diferentes espacios. Su estado se traslada al resto del equipo en sesión clínica, y en función del mismo, y en consonancia con los terapeutas, se planifican los objetivos y se indica un tratamiento, si así se considera.

A lo largo del tiempo en que permanece el paciente realizando tratamiento neurorrehabilitador se revisa a los pacientes a diario. Se dibuja su estado mental y sus conductas, sus oscilaciones o cambios, y en función de ello se actúa en consonancia. En función de su evolución se reestablecen, conjuntamente con el resto del equipo interdisciplinar, los objetivos a conseguir. En este proceso la familia resulta fundamental y se administra información continuada a las mismas.

Cuando se aproxima el alta hospitalaria se elaborará el informe de alta donde se detalla la situación cognitiva y afectivo-comportamental, las mejorías alcanzadas y el estado actual, el tratamiento farmacológico, si lo precisa, y se informa a la familia de todo ello.

Alteraciones del lenguaje: AFASIAS

LAS AFASIAS

Las afasias constituyen trastornos adquiridos del lenguaje expresivo y/o receptivo debidos a lesión cerebral. Salvo excepciones, también se presentan con alteraciones de la lectura y escritura. Son trastornos muy frecuentes en personas que sufren algún accidente cerebrovascular y una patología desconocida para gran parte de la sociedad actual.

La afasia es probablemente la mayor secuela o limitación, desde el punto de vista personal, social y económico, causada por un daño cerebral. Por lo tanto, la adaptación a una pérdida brusca de las capacidades lingüísticas implica numerosos ajustes emocionales y cognitivos, ya que a través del lenguaje las personas canalizan su pensamiento y se comunican con el entorno.

Así pues, la rehabilitación de la afasia debe cumplir con los objetivos de aumentar las capacidades lingüísticas del paciente y, al mismo tiempo, ayudarle a enfrentarse a su nueva situación, reelaborando la confianza en sí mismo. Cuanto antes se inicie el tratamiento y cuanto más frecuentes sean las sesiones la recuperación será mayor, sobre todo durante el primer mes después de la lesión y en el transcurso de los seis meses siguientes. Posteriormente, la tasa de evolución decrece, aunque no cesa.

No obstante, resulta difícil predecir con exactitud el efecto de la rehabilitación, debido a la gran magnitud de factores que intervienen, tanto los propios de la lesión (tipo, localización, etiología, tamaño…) como los inherentes al paciente (edad, dominancia manual, sexo…), existiendo también otros factores que pueden potenciar el tratamiento como el nivel intelectual y educativo previo, el nivel de lenguaje, la salud general y la motivación hacia la recuperación, entre otros.

Por el contrario, también se pueden dar otros factores asociados que dificultarían la recuperación como las alteraciones en el nivel de conciencia, los déficits sensoriales y motores, la epilepsia o la depresión. La anosognosia o desconocimiento por parte del paciente de que presenta trastornos supone un importante obstáculo que hace inviable la rehabilitación, por lo que ha de superarse antes de acceder a ésta. Los pacientes con anosognosia no perciben que presentan dificultades a la hora de expresarse o de comprender lo que se le dicen, por lo que hablan empleando palabras “raras” con total naturalidad y se pueden extrañar si la otra persona no les entiende.

Existen distintos tipos clínicos de afasias, según el predominio de las alteraciones en una u otra de las vertientes del lenguaje (expresión, comprensión, repetición y denominación) y los mecanismos lingüísticos conservados.

  1. Afasia global o total: es la forma más grave de afasia como resultado de una destrucción masiva de las zonas del lenguaje. Se caracteriza por una importante afectación de la expresión y la comprensión verbal. Con frecuencia el paciente presenta mutismo o  emite siempre la misma palabra (estereotipia). La repetición es nula. Los pacientes con este tipo de afasia pueden presentar una actitud de desinterés hacia el entorno y sin intención comunicativa, llegando a mirar con extrañeza cuando se intenta interaccionar con él. No pueden hablar y no pueden comprender nada, permaneciendo inexpresivos y ajenos a lo que ocurre a su alrededor.

Cuando la comprensión mejora, pero sin alcanzar los niveles propios de una afasia de Broca, se usa el calificativo de afasia motora mixta. En este caso, el paciente no puede expresarse o lo hace con esfuerzo, pudiendo llegar a recitar alguna serie temporal (días de la semana, meses del año…) o numérica básica, así como comprender palabras familiares y expresiones cotidianas como saludos.

  1. Afasia motora o de Broca: se caracteriza por una expresión verbal no fluida y disminuida, con esfuerzo para hablar, frases reducidas, alteración de la prosodia y supresión de enlaces gramaticales (agramatismo). La capacidad de repetición está alterada, así como la evocación de nombres de objetos o figuras (anomia). La comprensión del lenguaje hablado es siempre mejor que la producción, pudiendo presentar algunas dificultades para comprender relaciones sintácticas más elaboradas. Por ejemplo, el paciente puede decir alguna palabra y comprende la mayoría de las cosas que se le dicen. La escritura y la lectura también suelen ser defectuosas, con numerosos errores en la ortografía y de omisión de letras.
  2. Afasia sensorial o de Wernicke: se caracteriza por un predominio de los trastornos de la comprensión, siendo la articulación y la fluencia normales en la mayoría de los casos. La expresión verbal suele estar aumentada, con cierto grado de excitación y un desconocimiento del defecto por parte del paciente. Aunque la producción oral se realiza sin esfuerzo, con buena articulación y prosodia, predominan los vocablos ininteligibles (transformaciones afásicas o parafasias) que conducen a una jerga difícil de entender y con un contenido vacío. En los casos en los que no se da una expresión excesiva (logorrea) se pone de relieve la falta de vocablos (anomia). También se encuentran afectadas la capacidad de repetición y la denominación. El trastorno de la comprensión es lo más significativo, aunque con una intensidad variable según la gravedad de la lesión. Por ejemplo, el paciente comprende muy mal lo que se le dice y, aunque puede expresarse, resulta difícil de entender por emplear palabras “raras” o inadecuadas, parecido a un idioma extranjero, por lo que resulta difícil mantener una conversación La lectura y la escritura también están alteradas. Aunque existe capacidad para escribir, estos pacientes se expresan por escrito como hablan, por lo que la escritura suele ser difícil de entender.
  3. Afasia de conducción: se caracteriza por un lenguaje expresivo fluente, con cierta anomia y parafasias, así como una capacidad de repetición alterada. Los pacientes pueden presentar dificultades para comprender material más complejo. En este caso, los pacientes pueden hablar y comprender con relativa normalidad, pero con algunas pausas al hablar al no encontrar la palabra adecuada o sustituirla por otra que no corresponde, presentando mayores dificultades a la hora de repetir. La lectura también se encuentra muy afectada, mientras que los grafismos de escritura están preservados, aunque con numerosos errores durante el dictado y espontáneamente.
  4. Afasia anómica o nominal: se caracteriza por un lenguaje expresivo fluente, con normal articulación y estructura, pero con una dificultad en la evocación de palabras (anomia). En la expresión verbal pueden aparecer circunloquios (describir una palabra que no se puede recordar) y palabras generales (emplean la misma palabra para comunicarse). También el déficit anómico puede aparecer sólo en el lenguaje espontáneo, siendo casi normal el nombrar una imagen. Por ejemplo, estos pacientes tienen la sensación de saber lo que quieren decir o de “tener la palabra en la punta de la lengua”, pero no logran decirla, por lo que explican las características o utilidad del objeto que intentan nombrar. Aunque la comprensión está preservada, pueden presentar dificultades en tareas más elaboradas. En la lectura y escritura pueden aparecer algunos errores, siendo más patente la dificultad para encontrar la palabra adecuada al escribir.
  5. Afasia motora transcortical: se caracteriza por un lenguaje expresivo espontáneo muy reducido (no fluente). La expresión se realiza con esfuerzo, siendo lenta y breve. La denominación de imágenes está alterada, mientras que la capacidad de repetición es mejor. La comprensión puede estar relativamente preservada. Estos pacientes hablan muy poco y con esfuerzo, pero repiten mucho mejor. También pueden presentar una expresión escrita reducida, mientras que la lectura oral y la comprensión lectora se encuentran preservadas, aunque pueden estar disociadas, es decir, no suelen comprender lo que leen. Si el cuadro mejora puede llegar a evolucionar a una afasia anómica.
  6. Afasia sensorial transcortical: se caracteriza por una disociación entre una buena capacidad de repetición y un defecto en la comprensión de palabras que el paciente puede repetir, es decir, los pacientes no comprenden lo que repiten. La expresión verbal es fluente, en forma de jerga y con predominio de la ecolalia (repetición de las palabras oídas). La comprensión oral suele estar muy afectada. Estos pacientes pueden repetir muy bien, pero no son capaces de entender lo que repiten. La capacidad lectora puede afectarse en diferentes grados y la comprensión escrita suele estar gravemente alterada. La expresión escrita también aparece en forma de jerga difícil de entender, es decir, los pacientes escriben como hablan.
  7. Afasia transcortical mixta: se caracteriza por la preservación de la repetición y una grave afectación de la expresión y la comprensión. La expresión verbal se reduce a ecolalias y no existe capacidad para denominar imágenes. En este caso, los pacientes no pueden expresarse bien ni comprender, pero pueden repetir, recitar, completar palabras y frases… Tanto la lectura como la escritura y la comprensión lectora se encuentran muy afectadas.

Los diferentes tipos clínicos de afasias descritos son los más frecuentes y pueden evolucionar a lo largo del tratamiento, llegando a pasar de un cuadro a otro de menor gravedad en función de la mejoría conseguida

Alteraciones del Habla: DISARTRIA

LAS DISARTRIAS

El habla es una de las conductas más complejas desarrolladas por los seres humanos. Para que la producción oral se realice con normalidad se necesita un control adecuado de la respiración y de la musculatura de la laringe, faringe, paladar, lengua y labios.

La disartria se puede definir como una alteración de la articulación del habla debida a lesiones en el sistema nervioso central, así como a enfermedades de los nervios o de los músculos responsables del habla.

Estas alteraciones en la articulación se manifiestan mediante omisión, sustitución, adición o distorsión de unos o más sonidos, afectando a la inteligibilidad de la expresión verbal. Además, a estas alteraciones se une la dificultad para mover los órganos bucales al realizar cualquier actividad como succionar o soplar. El caso más extremo y grave de la disartria sería la anartria o imposibilidad para articular correctamente los sonidos del habla (fonemas).

La evaluación de la disartria ha de ser minuciosa, ya que síntomas similares pueden proceder de trastornos muy distintos, además de incluir tanto la valoración del habla como la alteración de los músculos implicados en la respiración, laringe, velo del paladar, lengua, labios y mandíbula. En los pacientes con disartria los movimientos de los músculos del habla pueden estar alterados en la fuerza, direccionalidad, amplitud, tiempo o resistencia.

La disartria puede causar parálisis, debilidad y descoordinación de la musculatura oral, pudiéndose identificar seis tipos diferentes de disartria en función de la localización de la lesión en distintas zonas del Sistema Nervioso Central:

  1. Disartria flácida: se debe a un daño en las neuronas de los nervios craneales o de la médula espinal causado por infecciones, accidentes cerebrovasculares, procesos degenerativos o enfermedades congénitas. También los nervios craneales o espinales pueden afectarse por traumatismos, tumores, toxinas, procesos inflamatorios y enfermedades autoinmunes, carenciales o metabólicas. La lesión de algún componente de esta unidad motora inferior supone la alteración del movimiento voluntario, automático y reflejo, produciendo flacidez y parálisis con disminución de reflejos musculares, atrofia de las fibras musculares, debilidad al ejercitar la musculatura ocular y del cuello, posible alteración de la respiración, afectación de la lengua y de los movimientos del paladar, disminución del reflejo de náuseas, dificultades al deglutir, debilidad de las cuerdas vocales, paladar y laringe, voz ronca y poco intensa, hipernasalidad y articulación distorsionada de las consonantes.
  2. Disartria espástica: se debe a un daño en las vías de activación directa o indirecta desde la corteza al tronco cerebral y médula espinal, que puede estar causado por accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales, esclerosis múltiple, encefalitis, tumores extensos o enfermedades degenerativas. Las lesiones de estas neuromas motoras superiores ocasionan debilidad y espasticidad en un lado del cuerpo, en los músculos distales de las extremidades, la lengua y los labios, resistencia al movimiento pasivo de un grupo muscular, reflejos de estiramiento muscular exagerados, presencia de reflejos patológicos como elevar el dedo gordo del pie con separación del resto de los dedos al estimular la planta del pie (signo de Babinski), afectación de la respiración y la fonación, con tono bajo y monótono y voz ronca, dificultades en la articulación y lentitud en el habla, producción de frases cortas con interrupciones tonales o de la respiración y alteración del control emocional con inicio repentino de llanto o risa excesivos y sin ningún motivo.
  3. Disartria atáxica: se debe a lesiones en el cerebelo, órgano que regula la fuerza, velocidad, duración y dirección de los movimientos ocasionados en otros sistemas motores, ocasionando hipotonía de los músculos afectados, alteración de la dirección, duración e intensidad de los movimientos, además de ser lentos y con fuerza inapropiada, posible irregularidad de los movimientos oculares, afectación de la fonación con una voz áspera, monótona y con escasas variaciones en la intensidad, distorsiones en la articulación del habla y alteraciones de la prosodia por énfasis en determinadas sílabas.
  4. Disartria por lesiones en el Sistema Extrapiramidal: constituido por los núcleos grises subcorticales y responsable de regular el tono muscular necesario para mantener una postura o cambiarla, organiza los movimientos asociados a la marcha y facilita el automatismo en los actos voluntarios que requieren destreza. Las lesiones en el sistema extrapiramidal pueden ocasionar dos tipos de disartria: 1) Hipocinética: caracterizada por movimientos lentos, limitados y rígidos, movimientos repetitivos en los músculos del habla, voz débil, articulación defectuosa y falta de inflexión, frases cortas, falta de flexibilidad y control de los músculos laríngeos, monotonía tonal y variabilidad en el ritmo articulatorio (enfermedad de Parkinson) y 2) Hipercinética: caracterizada por la posible afectación de forma sucesiva o simultánea de todas las funciones motoras básicas (respiración, fonación, resonancia y articulación), siendo imposible predecir su ocurrencia en el tiempo. Entre los trastornos más relevantes se encuentran:
  • Coreas: enfermedad del sistema nervioso caracterizada por movimientos involuntarios e irregularidades, lentos o rápidos, de uno o varios músculos. El tono muscular es bajo y existen trastornos en la coordinación. Estos pacientes presentan alteraciones del habla, distorsión de las vocales, uso de frases cortas, producción oral irregular y afectación de la prosodia.
  • Atetosis: es un trastorno neurológico caracterizado por movimientos involuntarios y lentos en la articulación, frecuentes problemas respiratorios y de fonación, voz áspera, habla distorsionada y tono monótono.
  • Temblor: es una forma rítmica de movimiento anormal que ocasiona, a veces, interrupciones en la emisión de la voz.
  • Distonía: se trata de un movimiento involuntario anormal, lento y sostenido que conlleva alteraciones en la prosodia, disminución en la altura tonal, inspiraciones audibles y temblor de la voz.
  1. Disartria mixta: es la forma más compleja de disartria, en la que la disfunción del habla es el resultado de la combinación de las características propias de los sistemas motores implicados, como en el caso de tumores, inflamaciones, traumatismos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades degenerativas o desmielinizantes (esclerosis múltiple).

El tratamiento logopédico estará dirigido a corregir los defectos en la producción articulatoria de las palabras, ya sea por omisión, sustitución o deformación de los sonidos, para mejorar la articulación del habla, así como modificar los síntomas que influyen de manera significativa tanto en la inteligibilidad del habla como en la facilidad comunicativa de la persona.

Para modificar los síntomas que presenta un paciente es necesario intervenir en varios campos fundamentales, tales como la postura, el tono y la fuerza muscular, la mecánica respiratoria, las deficiencias laríngeas durante la fonación, el exceso de resonancia o hipernasalidad, los defectos en la articulación y la alteración de la prosodia.

  

Alteraciones de la voz: DISFONIA

LAS DISFONÍAS

La voz es un sonido producido por la laringe a partir del aire pulmonar espirado, que luego es amplificado y reforzado por las cavidades de resonancia (faringe, cavidad nasal, cavidad bucal y labios). Pero, además, la voz no sólo refleja sino que es influida por los diferentes estados de ánimo de la persona, su personalidad, salud, etc.

El cerebro gobierna la puesta en marcha del instrumento vocal y dirige la ejecución de la actividad muscular implicada (caja torácica, pulmones, cuerdas vocales y órganos resonadores).

La disfonía es la alteración de algunas de las cualidades acústicas de la voz (intensidad, tono, timbre y duración) como consecuencia de un trastorno orgánico o por un uso inadecuado de la voz (funcional), pudiendo ser permanente o transitorio. Por lo tanto, la afonía sería la pérdida total de la voz.

La etiología de las alteraciones de la voz puede ser orgánica, fisiológica, psicológica y ambiental, existiendo unos factores que determinan la aparición de dichas alteraciones o que las mantienen, e incluso, las agravan, tales como las enfermedades del aparato respiratorio (laringitis, bronquitis crónicas, asma, vegetaciones…), malformaciones laríngeas, intervenciones quirúrgicas, traumatismo laríngeo, uso respiratorio y vocal inadecuado, características comportamentales, el ambiente familiar y social y las alteraciones de la audición, entre otros.

Determinar cómo y en qué grado es patológica una voz no siempre es fácil, ya que son múltiples los factores que influyen directamente en dicha estimación (circunstancias afectivas y emocionales, factores culturales, edad, sexo, exigencias profesionales, autovaloración de la propia voz…). Así pues, para diagnosticar con precisión la patología vocal es preciso realizar un estudio exhaustivo y minucioso en el que se incluya, además de los datos relativos a los antecedentes familiares y personales, así como a la historia de la enfermedad, una exploración orgánica de la faringe, laringe y cavidades de resonancia, una exploración funcional de la actitud postural, coordinación fono- respiratoria, débito vocal y tiempo máximo de fonación y espiración, una exploración funcional laríngea mediante laringoestroboscopia o fibroscopia y un análisis acústico de la voz de la frecuencia fundamental, extensión tonal, intensidad y fonetograma.

Las disfonías se pueden clasificar en función de tres criterios:

  1. -Cuantitativo
  • Afonía: pérdida total de la voz.
  • Disfonía: alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades.
  1. Localización
  • Laringofonías: son disfonías localizadas en la laringe y que ocasionan una mala impostación (tono inadecuado), ronquera vocal (voz muy fuerte, sin timbre y demasiado grave), una laringitis funcional (procesos inflamatorios por un abuso prolongado de la voz gritada) y fonastenia o cansancio vocal (voz débil, poco profunda y sin timbre).
  • Rinofonías: son alteraciones de la resonancia o nasalización de la fonación. Pueden ser:

. Rinofonías abiertas: el aire se escapa por la nariz durante la fonación.

. Rinofonías cerradas: una obstrucción nasal que impide el paso del aire por      las fosas nasales.

  1. Etiología.-
  • Disfonías orgánicas: producidas por lesiones en los órganos de la fonación debidas a causas congénitas (lesiones cerebrales, malformaciones, parálisis, factores endocrinos…), inflamatorias (laringitis aguda y crónica) y traumáticas (lesiones por heridas, quemaduras, radioterapias, intervenciones quirúrgicas…).
  • Disfonías funcionales: producidas por una alteración de la actitud vocal que puede complicarse con lesiones orgánicas de la laringe provocadas por el esfuerzo vocal (nódulos) o por alteraciones orgánicas transitorias (laringitis). Son factores desencadenantes la laringitis aguda, los traumatismos y las alergias, los factores psicológicos, las enfermedades sistémicas, etc. Son factores favorecedores la obligación de hablar o cantar, las características psicológicas personales, el consumo de tabaco y alcohol, afecciones crónicas otorrinolaringológicas, un mal control audiofonatorio, una técnica vocal defectuosa, exposición a ruidos excesivos, polvo, vapores irritantes, etc.

Según la alteración de la actitud vocal y cómo el paciente la compensa, se pueden distinguir dos tipos de disfonía funcional:

. Hipercinética o hipertónicas: excesiva tensión de las cuerdas vocales durante la fonación, con comportamiento de esfuerzo.

      . Hipocinéticas o hipotónicas: las cuerdas vocales no se cierran totalmente por falta de tensión muscular, con compensación de las estructuras adyacentes.

En el caso de las disfonías funcionales, un comportamiento de esfuerzo vocal puede dar lugar a una alteración laríngea objetivable, es lo que se conoce como laringopatías funcionales, alteraciones de la mucosa del pliegue vocal producidas por un comportamiento vocal defectuoso, ocasionando la formación de nódulos y pólipos.

En general, las disfonías orgánicas tienen tratamiento quirúrgico y, posteriormente, rehabilitador, mientras que las funcionales tienen una intervención logopédica aunque, según los casos, precisen un acto quirúrgico o medicación.

La intervención logopédica de las alteraciones de la voz va dirigida a restablecer la postura adecuada y la mecánica respiratoria correcta, reducir la tensión muscular y eliminar los esfuerzos laríngeos, así como adaptar las cavidades de resonancia al sonido emitido por la laringe.

Al inicio de la reeducación vocal se ha de proporcionar, según los casos,  una información detallada al paciente sobre una correcta higiene vocal orientada a disminuir las agresiones vocales y a ejercitar una prevención activa, aconsejando reducir hábitos tóxicos y factores predisponentes (ambientes secos, fríos o muy calientes, cambios bruscos de temperatura ambiental…), no hacer un uso prolongado de la voz, tratar adecuadamente las alteraciones e infecciones de las vías aéreas superiores, mantener un ritmo de vida lo más sano posible, emplear la voz a un volumen moderado, etc.

La reeducación vocal consiste en restablecer una adecuada actitud postural para conseguir la mejor voz con el menor esfuerzo posible, ejercicios de relajación para reducir la tensión muscular, ejercicios respiratorios dirigidos a alargar la fonación, regular el aire espirado, aumentar o disminuir el volumen de la voz y conseguir una correcta respiración, así como restablecer las cualidades del sonido que se encuentren alteradas (intensidad, duración, tono y timbre).

Funciones del Trabajador Social

La figura del/la trabajadora social en el ámbito de salud y más en daño cerebral es relativamente novedoso. Nace debido a las latentes necesidades de los pacientes; no sólo de rehabilitar la parte psicológica o motora sino también la situación social.

Los primeros momentos del daño cerebral, para los familiares son muy difíciles de gestionar, ya que prima el estado del paciente a lo que sucederá después, pero el trabajador social dedicado al Daño Cerebral Adquirido, trata la fase subaguda en la que el paciente y la familia están muy involucrados en la rehabilitación. Rehabilitación de todos los aspectos dañados y en los que intervienen todos los profesionales de forma multidisciplinar y en coordinación para lograr una mejoría sustancial.

 

La figura del trabajador social se centra en:

 

Fase inicial:

–          Recepción de casos para valorar la estructura social familiar, el apoyo que el paciente recibe y los medios económicos de los que disponen.

–          Asesoramiento sobre los recursos y ayudas que pueden gestionar (ley de dependencia, discapacidad, incapacidad laboral…).

Durante el tratamiento:

–          Nexo de unión entra familias y personal médico y profesional de la clínica para una mejor comunicación y comprensión entre los mismos.

–          Asesoramiento sobre ayudas técnicas necesarias de cada paciente en función de los recursos económicos.

–          Búsqueda de recursos al alta y coordinación con servicios sociales de zona y Trabajo Social del Hospital de referencia.

–          Atención a las familias, orientándoles y ayudándoles a afrontar la nueva situación social.

Al alta hospitalaria:

–          Apoyo a las familias en la fase de vuelta al domicilio,

–          Prevenir la sobrecarga familiar, acompañándoles en la resolución de problemas de índole social que se generan durante el proceso de recuperación.

–          Asesoramiento en la normalización y reeducación de la vida diaria del núcleo familiar.

Funciones del Neuropsicólogo

DEMANDA DE INTERVENCIÓN

Inicialmente, la actuación del neuropsicólogo puede venir solicitada con una finalidad de evaluación, valoración y diagnóstico de las funciones psicológicas superiores y el estado afectivo-comportamental, con el objetivo de conocer el problema que presenta el paciente, la causa y las implicaciones del mismo.

De manera más específica, el objetivo de la valoración puede ir encaminado a la detección y localización de lesiones cerebrales, en casos como afectaciones cerebrales de escasa gravedad, inicio de procesos degenerativos, disfunción cerebral mínima, etc.

Los diagnósticos diferenciales también pueden ser un objetivo de la valoración neuropsicológica, es decir, discriminar si las alteraciones que presenta el paciente tienen una base orgánica, o por el contrario son funcionales, como por ejemplo el diagnóstico diferencial de depresión/demencia.

También, el proceso de evaluación puede ir dirigido hacia el estudio y detección de la simulación en los procedimientos judiciales, en los cuales puede haber duda de la veracidad de la afectación y/o la exageración de las posibles alteraciones.

En el mismo ámbito judicial, la valoración puede ir orientada a la realización de peritajes neuropsicológicos forenses, en los cuales se trata de objetivar y determinar con el mayor grado de exactitud posible las dificultades y sus implicaciones para la vida de la persona. Es decir, se valora las consecuencias asociadas a trastornos neurológicos en su vertiente bio-psico-social y laboral.

En cuanto al ámbito laboral, la evaluación de las funciones psicológicas tras una lesión cerebral se realiza para considerar la posible reintegración al ámbito laboral

Por otra parte, con población infantil el estudio puede ir encaminado a aspectos más específicos, como la evaluación del retraso mental y la valoración de las necesidades educativas especiales.

QUÉ EVALÚA Y VALORA EL NEUROPSICÓLOGO

Básicamente podemos dividir el campo de estudio del neuropsicólogo en dos: las funciones psicológicas superiores y los afectos, las emociones y el comportamiento.

Las funciones psicológicas superiores son aquellas capacidades cognitivas que nos permiten afrontar, de manera eficaz y con eficiencia, las exigencias de la vida diaria a las que nos encontramos expuestos las personas a lo largo de nuestra vida, y podemos distinguir las siguientes:

–       La orientación: ésta abarca 4 dimensiones. La personal, en la cual se explora la información más esencial y cercana a la persona (nombre, edad, fecha de nacimiento, estado civil…). La temporal, en la que se valora los parámetros temporales (día de la semana, día del mes, mes y año). La espacial, en la que se estudia el grado de conocimiento que tiene la persona sobre su ubicación (lugar en que se encuentra, ciudad…). La situacional explora el grado de conocimiento que tiene la persona sobre su situación presente (qué le ha ocurrido, dónde está y para qué está en el hospital…).

–       La atención: es el mecanismo básico que subyace a todos los procesos cognitivos y que posibilita que la persona pueda centrarse en cualquier actividad que se proponga, sin perder el curso de la misma, pudiendo mantenerse un periodo inmerso en una actividad (estudiar, conducir, leer un libro, ver la televisión, seguir una conversación, llevar a cabo cualquier tarea doméstica y rutinaria del hogar…).

–       La heminegligencia: es la dificultad para atender y responder a los estímulos de un hemiespacio y un hemicuerpo, contralateral a la lesión.

–       La velocidad de procesamiento de la información y ejecución: es la velocidad con que nuestro cerebro procesa la información y puede emitir una respuesta. Cualquier actividad de la persona necesita una velocidad adecuada para funcionar de manera eficaz. Tras una lesión cerebral, el cerebro se enlentece, necesitando más tiempo para hacer cualquier actividad (hablar, contestar, pensar, escribir…).

–       El lenguaje es la facultad que nos permite comunicarnos con los demás, pudiéndose considerar una modalidad expresiva y otra comprensiva, por lo que nos permite entender los mensajes transmitidos y emitir los nuestros propios. Es decir, es la base de las relaciones personales y la comunicación social. También, el lenguaje es un instrumento para la actividad intelectual (pensar, memorizar, representar la realidad…) y para la organización y regulación de los procesos mentales (planificar, programar…). El lenguaje se puede ver alterado de diferentes formas, constituyendo cada una de ellas un síndrome característico (afasia).

–       La lectura y la escritura son formas especiales de lenguaje comprensivo y expresivo.  Por ello, las personas con alteraciones en el lenguaje (afasias) van a tener dificultades para expresarse por escrito o entender instrucciones y mensajes escritos. También podemos valorar las alteraciones de la lectura y la escritura de manera independiente y sin alteraciones en el lenguaje (alexia y agrafía).

–       La destreza aritmética es la capacidad para identificar y comprender el valor numérico y realizar operaciones de cálculo (manejo del dinero, cuentas y problemas…). Igualmente se encuentra afectada en las alteraciones del lenguaje, pero también se pueden presentar alteraciones de manera independiente (acalculia).

–       La memoria constituye uno de los campos más importantes de la exploración neuropsicológica. El tipo de problema variará en función de las estructuras cerebrales afectadas. Unas personas tendrán alteraciones generalizadas, otras para retener la información verbal (nombres, textos…), otras para retener la información visual (imágenes, escenas, espacios físicos…), en otras para la información más inmediata, (repetir un número de teléfono), en otras los problemas serán para retener el orden temporal de los hechos, etc. La memoria es lo que hace, en gran parte, que las personas seamos diferentes. “Somos lo que nuestra memoria es”, desde que nacemos vamos acumulando experiencias y recuerdos, y cuando estos desaparecen por una lesión, se nos borra toda nuestra historia personal. Las dificultades se pueden hacer patentes en la vida diaria presentando problemas para retener la información que directa o indirectamente se le administre a la persona (lo que ha hecho el día anterior, quién ha llamado por teléfono, conversaciones, películas, lectura de prensa y libros, e incluso se puede repetir en determinados aspectos por olvidar que ya habló de ellos…), así como de memoria prospectiva (qué tiene que hacer mañana, qué hay que comprar, qué comida había que hacer hoy…). Igualmente, los problemas de memoria pueden conllevar la imposibilidad para reconocer caras y personas familiares (se puede tomar a la esposa y a los hijos como extraños), o el espacio inmediato en el que nos movemos (desorientarse y perderse en un lugar conocido).

–       Las funciones ejecutivas son evaluadas de manera rigurosa en la exploración neuropsicológica constituyendo las capacidades cognitivas implicadas en la iniciación, planificación, programación, control y regulación de todos los procesos cognitivos y el comportamiento. Posibilitan manejar adecuadamente la información que nos llega, permitiéndonos comprender e integrar eficientemente las exigencias de la vida diaria, y actuando de una manera programada y planificada, anticipando las consecuencias de nuestra conducta (elaborar la comida, las actividades domésticas, hacer la compra…).

–       Las funciones visuales superiores van a ser necesarias para manejar toda la información en la modalidad visual que percibimos diariamente, y distinguimos entre éstas tres grupos:

–       Funciones visuoperceptivas;

o    Problemas en el análisis y síntesis visual (discriminar diferencias entre imágenes similares, inferir una imagen desde un elemento).

o    Problemas en el reconocimiento de objetos y dibujos (agnosia visual), en donde el paciente no sabe qué es un objeto o dibujo determinado y conocido.

o    Dificultades en el reconocimiento facial (el paciente no reconoce caras, ni siquiera de las personas más allegadas).

–       Funciones visuoespaciales:

o    Problemas para localizar un punto en el espacio y hacer seguimiento visual.

o    Problemas para apreciar la distancia de un punto en el espacio.

o    Dificultades para reconocer la misma imagen u objeto en diferente posición.

o    Problemas de orientación topográfica (las personas se desorientan espacialmente y pueden llegar a perderse).

o    Heminegligencia visual (dificultades para responder a la estimulación de un lado del espacio, puede ser el derecho o el izquierdo).

–       Funciones visuoconstructivas:

o    Problemas para ensamblar (hacer rompecabezas, construir figuras con partes…).

o    Problemas para copiar y realizar dibujos.

–       Las funciones motoras son exploradas mediante el estudio de la motricidad, lateralidad manual, la orientación derecha/izquierda, la coordinación visomotora y la realización de movimientos y gestos (praxias) con las manos (complejas) y con la boca y cara (orofaciales).

–       La percepción y reproducción de estructuras rítmicas consiste en la imitación y realización de secuencias y ritmos, cuya alteración está muy relacionada con trastornos como la dislexia o las afasias.

–       La exploraciónde las funciones superiores cutáneas y cinestésicas procede por estudiar las sensaciones cutáneas y las musculares y articulares. Son de gran importancia para examinar las áreas del cerebro que reciben dicha información, valorándose también el tacto, la discriminación y sensibilidad táctil.

–       Funcionamiento intelectual general o cociente intelectual (C.I.): mediante escalas de inteligencia obtenemos el rendimiento intelectual general de la persona, como medida global del funcionamiento cognitivo.

Desde el punto de vista afectivo-comportamental se tratan los siguientes problemas:

– Apatía, desinterés y desmotivación.

– Falta de iniciativa e incumplimiento de actividades.

– Impulsividad.

– Falta de conciencia de enfermedad y de los déficits (anosognosia).

– Confabulación (lagunas de memoria que el paciente rellena con fantasía y tienen repercusión comportamental).

– Irritabilidad y agresividad.

– Conducta sexual inapropiada.

– Desinhibición.

– Despersonalización (sentimientos de estar separado de su propio cuerpo y procesos mentales).

– Desrealización (sensación de que lo que vive el paciente es irreal y extraño, como un sueño).

– Actitud pueril e inmadurez.

– Egocentrismo.

– Labilidad emocional (cambios de humor rápido)

– Dificultad para la expresión emocional (aprosodia).

– Dificultad para el control y regulación comportamental.

– Déficit en las habilidades sociales.

– Suspicacia o ideación paranoide.

– Alteraciones en el contenido del pensamiento (ideas delirantes, sobrevaloradas, obsesivas…).

– Alteraciones en el curso del pensamiento (concretismo, rigidez, pensamiento prolijo, perseverante…).

– Alteraciones perceptivas (alucinaciones).

– Trastornos del estado de ánimo.

Desde el punto de vista psicopatológico se valoran alteraciones que pueden venir asociadas o no a la lesión cerebral:

– Trastornos por ansiedad.

▪ Fobias específicas.

▪ Fobia social.

▪ Agorafobia.

▪ Trastorno por pánico.

▪ Trastornos obsesivos compulsivos.

▪ Trastorno por estrés postraumático.

▪ Ansiedad generalizada.

– Disfunciones sexuales.

▪ Deseo sexual hipoactivo.

▪ Trastorno por aversión al sexo.

▪ Trastorno de la erección en el varón y de la excitación en la mujer.

▪ Trastorno de la eyaculación.

▪ Trastorno orgásmico femenino.

▪ Problemas y terapia de pareja.

– Trastornos somatoformes.

▪ Hipocondría.

▪ Trastorno dismórfico corporal.

– Trastorno del estado de ánimo.

▪ Depresión.

▪ Trastornos bipolares.

– Trastorno facticio (fingimiento o producción intencionada de los síntomas).

– Trastornos de la Personalidad.

Específicamente, en población infantil se valora:

– Encefalopatías y parálisis cerebral.

– Trastornos de las funciones cognitivas.

▪ Problemas de aprendizaje (lectura, escritura y cálculo).

▪ Deficiencia mental.

– Trastorno del lenguaje.

– Trastornos de la comunicación e interacción social.

– Trastorno de las conductas motoras

▪ Problemas de lateralización.

▪ Disgrafías.

▪ Dispraxias.

▪ Inestabilidad psicomotriz.

– Trastornos del comportamiento.

▪ Comportamiento negativista, desafiante, hostil y agresivo.

▪ Fobias y miedos.

▪ Conductas y rituales obsesivos.

▪ Conductas histéricas.

▪ Trastornos por déficit de atención con hiperactividad.

– Trastornos afectivos.

▪ Depresión.

▪ Angustia y Ansiedad.

– Problemas de control de esfínteres.

DEVOLUCIÓN DE LA INFORMACIÓN:

Una vez finalizada la evaluación, se procede a comunicar los resultados mediante dos procedimientos:

–       Realización de informe escrito.

–       Información verbal a la familia y/o al paciente.

ESTABLECIMIENTO DE OBJETIVOS Y ELABORACIÓN DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

Posteriormente, se establecen los objetivos generales, los objetivos específicos iniciales y se elabora el programa de intervención:

–       Objetivos psicológicos y neuropsicológicos.

–       Objetivos cognitivos específicos para desarrollar en Terapia Ocupacional.

INTERVENCIÓN

 El siguiente paso es la intervención, la rehabilitación y llevar a cabo los tratamientos psicológicos y neuropsicológicos apropiados, usando el amplio repertorio de técnicas y procedimientos psicoterapéuticos disponibles con adultos, adolescentes o población infantil.

Establecimiento de las pautas para el manejo del paciente por el personal hospitalario y por la familia (programas de modificación de conducta, agresividad, problemas de memoria severos…).

SEGUIMIENTO

–          Seguimiento del curso evolutivo cognitivo-conductual dentro del proceso terapéutico.

–          Reestructuración de los objetivos iniciales.

–          Elaboración de informes clínicos trimestrales.

–          Información periódica a la familia.

–          Coordinación y supervisión de Terapia ocupacional.

ALTA

Elaboración de informes clínicos de alta de los pacientes tratados, en los cuales se refleja de manera detallada cual es la situación psicológica o neuropsicológica al alta y se establecen unas orientaciones.