daño cerebral

Escaras: Factores de crecimiento

Las escaras o Úlceras por Presión (UPP), consisten en un daño en la piel y en el tejido subyacente ocasionadas por la presión prolongada ejercida sobre un plano duro. Se manifiestan con frecuencia en pacientes que se encuentran en cama durante largos periodos de tiempo, incrementándose el riesgo de aparición de las mismas, en casos de pacientes de edad avanzada. Su gravedad varía desde el efecto más mínimo, constituyéndose un enrojecimiento de la piel, hasta las consecuencias más avanzadas, pudiendo culminar en la pérdida de la misma, llegando a quedar al descubierto el hueso en los peores casos.

 

Medidas generales para la prevención de las escaras (UPP)

  1. Cuidados generales de la piel: Higiene diaria e hidratación de la piel y protección con apósitos en caso de pertenecer el paciente a un grupo de alto riesgo.
  2. Movilizaciones: Realización de los cambios posturales pautados y utilización de dispositivos amortiguadores.
  3. Nutrición: Control dietético y de peso.
  4. Actividad física: Actividad diaria y programa de ejercicios, de acuerdo a las posibilidades de cada paciente. Es importante iniciar un plan de rehabilitación lo más precozmente posible que active la circulación, dinamice la movilidad y agilice el ejercicio del paciente.

Llevando a cabo los cuidados convenientes al paciente, puede mejorar el estado de las mismas, no obstante, en muchas ocasiones, no llegan a resolverse. En los supuestos más graves, pueden precisar del uso de cirugía reparadora.

En la actualidad, en la Clínica San Vicente, estamos aplicando una nueva técnica no invasiva con Factores de Crecimiento plaquetario, endotelial y fibroblástico en escaras, obtenidos a partir de la sangre del propio paciente mediante su procesamiento en laboratorio y que poseen una potente acción regenerativa y en un plazo muy corto de tiempo. Esta técnica tiene como resultado poder evitar la cirugía en muchos casos, así como el dolor al paciente de encamamiento durante periodos medios o prolongados. Del mismo modo, acelera la rehabilitación en pacientes de la Unidad de Daño Cerebral.

Memoria: Evaluación y Tratamiento

 

Módulo VIII Máster de Neuropsicología Clínica San Vicente. Memoria

Memoria: Evaluación y Tratamiento. Módulo XVIII del Máster de Neuropsicología Clínica y Neurorrehabilitación.

 

MEMORIA: EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO. MÁSTER DE NEUROPSICOLOGÍA CLÍNICA Y NEURORREHABILITACIÓN

Memoria y lenguaje: dos temas fundamentales en la formación del especialista en Neuropsicología. En la práctica clínica diaria los problemas al respecto son muy frecuentes. La memoria es una de las funciones que se va a ver resentida con facilidad, de un modo u otro, ante cualquier daño cerebral.

Las jornadas formativas del presente mes estuvieron dedicadas completamente a la evaluación y rehabilitación de la memoria.

El pasado fin de semana, sábado 24 y domingo 25 de junio, el Máster de “Neuropsicología Clínica y Neurorrehabilitación” que está organizando la Clínica San Vicente en su primera edición, tuvo la ocasión de contar con dos profesionales de reconocido prestigio tanto por su labor educativa en Neuropsicología, en la Universidad Autónoma de Madrid, así como por la actividad clínica.

TRATAMIENTO Y REHABILITACIÓN 

En este sentido, la Dra. Pilar Martín Plasencia y el Dr. Juan Manuel Serrano Rodríguez hicieron una descripción muy detallada y minuciosa de los diferentes trastornos amnésicos y sus correlatos anatómicos, así como de los trastornos en los que se puede ver afectada la memoria de una manera característica.

Igualmente, se describieron y analizaron algunas de las pruebas más conocidas y utilizadas para valorar los diferentes sistemas y procesos de la memoria.

Finalmente, la mañana del domingo estuvo dedicada a las diferentes intervenciones y estrategias para su tratamiento y rehabilitación. Todo ello con un enfoque predominantemente práctico.

Como se ha hecho referencia más arriba, la memoria y el lenguaje son dos pilares básicos en la formación de los profesionales en neuropsicología, por lo que ambos temas requieren de un análisis detallado y extenso, lo cual también se llevará a cabo en el próximo módulo relativo al lenguaje, a tratar en el próximo mes de septiembre, ya que en los meses de julio y agosto las acciones formativas teóricas quedarán suspendidas hasta que finalice el periodo estival.

 

Módulo X: Integración Sensorial

Integración sensorial en el Máster de Terapia Ocupacional

Módulo X:Procesamiento sensorial en personas con DCA, desde el marco de la teoría de la Integración Sensorial. Máster de Terapia Ocupacional

PROCESAMIENTO SENSORIAL EN PERSONAS CON DCA

El pasado fin de semana concluyó el Módulo X (“Procesamiento sensorial en personas con DCA, desde el marco de la teoría de la Integración Sensorial”). Este Módulo pertenece al Bloque II del Máster de Terapia Ocupacional. Dicho Bloque es relativo a las “Técnicas facilitadoras aplicadas al Daño Cerebral Adquirido”.

El instructor y encargado de impartir la formación como docente fue D.César Cuesta García. Destaca por su amplio bagaje como  Terapeuta Ocupacional y su formación en Integración Sensorial. Además cuenta con experiencia profesional de 19 años en el campo de la Neurorehabilitación en población infantil y adultos.

D.César Cuesta García es, también,  Profesor Titular en CSEU La Salle (La Salle Centro Universitario) , en Madrid.  

 

TEORÍA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

¿Qué es la integración sensorial? Se define como el proceso neurológico responsable de organizar las sensaciones que uno recibe del cuerpo y del entorno. Tiene como finalidad responder y funcionar adecuadamente en relación a las demandas ambientales. El procesamiento sensorial atípico puede tener un impacto en el desarrollo y la participación en las ocupaciones de la vida diaria.

En este módulo los alumnos pudieron profundizar en el campo de todos los déficits sensoriales que tienen los pacientes con DCA. La jornada dio comienzo con un breve repaso sobre la neurofisiología de los sistemas sensoriales, con la justificación teórica del marco de dicha técnica. De igual forma, se dieron a conocer las diversas escalas que se utilizan para la valoración de estas alteraciones. Seguidamente se procedió a la visualización de casos reales en los que la intervención se basaba en la aplicación de esta técnica. Esta última parte es muy importante para que los alumnos puedan entender en su totalidad la teoría impartida.

 

Vendaje Neuromuscular

 

VENDAJE NEUROMUSCULAR

 

Vendaje neuromuscular

 

El pasado fin de semana tuvo lugar la continuación del Máster de Terapia Ocupacional en Daño Cerebral. En esta ocasión, concluyó el Módulo IX (“Vendaje neuromuscular”) del Bloque II: Técnicas facilitadoras aplicadas al Daño Cerebral Adquirido. Para impartir la formación de respectiva a dicho Módulo, contamos con la inestimable participación como instructora y docente del mismo a Dña. Paloma Ortega Fisioterapeuta y enfermera del Hospital de la Defensa Gómez Ulla , situado en Madrid.

De este modo, los días 22 y 23 de abril, fueron dedicados al vendaje neuromuscular. Esta técnica busca favorecer la función de la musculatura, la acción circulatoria en edemas, la acción analgésica del dolor o para influir en el tono muscular.

La aplicación del vendaje, desde terapia ocupacional, va dirigida a dar soporte, reducir la fatiga muscular, permitir un mejor movimiento, así como un mejor flujo linfático. De la misma manera influye directamente para logra la reducción del dolor y el edema. Se constituye como una técnica caracterizada por ser de gran ayuda para minimizar los problemas ocupacionales.

En este módulo los alumnos pudieron practicar los diferentes procedimientos de aplicación del vendaje explicados. Entre los propios alumnos, trasladaron a la práctica lo explicado en los conocimientos teóricos. Para corregir errores y dudas, estuvieron en todo momento supervisados por la atenta mirada de la docente.

Por otro lado, pudimos ver la aplicación de esta técnica con un paciente real en la fase subaguda del daño. En esta última práctica hubo una fase de observación y valoración. También otra fase de aplicación del tratamiento en sí mismo.

La combinación del ámbito teórico y práctico trajo consigo la asimilación de conocimientos respectivos a esta técnica. Es procedente afirmar que se constituye como una de las más necesarias e imprescindibles en las muchas funciones de la labor de un terapeuta ocupacional.

Exploración Neurológica, Pruebas Neurofisiológicas y de Neuroimagen

MÓDULO IV: EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA, PRUEBAS NEUROFISIOLÓGICAS Y DE NEUROIMAGEN

 

Módulo IV: exploración neurológica

 

El pasado fin de semana, sábado 22 y domingo 23 de abril, tuvo lugar la impartición del Módulo IV del máster de “Neuropsicología Clínica y Neurorrehabilitación”. Se trata de la      I Edición del Máster, organizado por la Clínica San Vicente. Dicho Módulo fue dedicado a la “Exploración Neurológica, Pruebas Neurofisiológicas y de Neuroimagen”.

Para esta actividad formativa, tuvimos la oportunidad de contar, nuevamente como docentes, con dos grandes profesionales. Se trata de los doctores David A. Pérez Martínez (Jefe del Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre) y Ana Isabel Puente Muñoz. El primero es el Jefe del Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre. La segunda, Responsable de la Unidad de Neurofisiología Clínica en Hospital Central Cruz Roja de Madrid . 

Una vez más, los docentes fueron muy prácticos y amenos en la transmisión de la información imprescindible en el currículum profesional del neuropsicólogo. En este sentido, con este módulo, finaliza el temario más general del programa del Máster. Esta parte constituye la base de asentamiento de los temas específicos que se impartirán en los próximos meses.

Igualmente, los alumnos se mostraron muy interesados en la formación suministrada y participaron de manera activa con frecuentes, numerosas e interesantes cuestiones. Esto pone de manifiesto la buena base adquirida en el primer cuatrimestre del curso.

EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA, PRUEBAS NEUROFISIOLÓGICAS Y DE NEUROIMAGEN

 

En esta ocasión, se hizo una revisión pormenorizada, comprensiva y fundamentada del examen neurológico, de manera didáctica y ejemplificada.

Igualmente, se expusieron las principales pruebas neurofisiológicas: EMG, EEG, polisomnografía, potenciales evocados visuales, auditivos, somatosensoriales y cognitivos. La exposición estableció su base desde el punto de vista técnico: interpretación, utilidades y análisis diferencial según el trastorno (epilepsia, demencia, trastornos del sueño, etc.).

Por último, se abordaron de manera detallada las diferentes pruebas de neuroimagen, tanto estructurales como funcionales. Entre ellas, se desarrollaron pruebas como la MEG, TAC, RMN, RMNF, SPET, PET, etc. Se hizo especial hincapié en la interpretación de la TAC y la RMN.

Como en todas las ocasiones, tras la impartición del Módulo de “Exploración Neurológica, Pruebas Neurofisiológicas y de Neuroimagen” se suministrarán las pruebas y/o casos prácticos para valorar los conocimientos adquiridos.

Evaluación Neuropsicológica en DCA

Evaluación e Intervención neuropsicológica en Master de Logopedia en DCA Clinica San Vicente

 

 

Los pasados días 18 y 19 de marzo se impartió, en el aula formativa de la Clínica San Vicente, el Módulo III del Máster de Intervención Logopédica en Daño Cerebral Adquirido, correspondiente a la Evaluación e Intervención Neuropsicológica en Daño Cerebral, por parte de D. Jesús Molina Del Castillo, Neuropsicólogo, Psicólogo Clínico y Jefe del Departamento de Neuropsicología de la citada Clínica.

El contenido de la acción formativa comenzó con una extensa revisión de la anatomía funcional con especial hincapié en las estructuras del cerebro que más implicación pueden tener en el desarrollo de la actividad profesional del logopeda. Igualmente, se hizo un estudio de la lateralización de las funciones psicológicas en ambos hemisferios y por lóbulos.

 

Módulo III Máster Logopedia Daño Cerebral: Evaluación e Intervención Neuropsicológica. Clinica San Vicente

 

Posteriormente, se fue analizando de manera específica y en profundidad las diferentes funciones psicológicas superiores y los aspectos afectivos comportamentales que pueden condicionar el trabajo del logopeda en el campo de la lesión cerebral.

Asimismo, se dedicó parte de la jornada del sábado para impartir orientaciones para el manejo profesional de los pacientes con lesión cerebral.

Especial dedicación se hizo a la valoración neuropsicológica, partiendo de los puntos comunes con la evaluación logopédica y cognitiva en general (entrevista clínica, administración de pruebas, devolución de resultados, aspectos a tener en cuenta en la realización de informes clínicos, pronóstico, etc.).

A continuación, se expuso el tema de intervención y tratamiento de los problemas cognitivos y afectivo-comportamentales, todo ello orientado al campo de la logopedia.

Finalmente, se analizó el impacto de la lesión cerebral en la familia, las fuentes del estrés de la misma, y los recursos que se pueden potenciar en el seno familiar para poder afrontar la lesión cerebral de un miembro de la familia, así como las diferentes intervenciones que se pueden llevar a cabo con las familias.

Todo el módulo fue impartido desde un punto de vista teórico-práctico, por lo que se le facilitó al alumnado un extenso y variado número de casos prácticos y experiencias para el desarrollo de las habilidades profesionales.

Reconocimiento por Universidad Complutense

 

El pasado 9 de marzo, La Facultad de Enfermaría, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, durante la celebración del solemne Acto Académico en conmemoración del Patrón de dicha Facultad, San Juan de Dios, reconoció a la Clínica San Vicente por su colaboración en la formación de sus alumnos.

La encargada de recoger la placa conmemorativa, fue la coordinadora del equipo de fisioterapia de la Clínica San Vicente, Lucía Vacas Martínez, quien acudió en representación de los destinatarios de este reconocimiento: por un lado, todos los miembros el equipo de fisioterapeutas de la Clínica y, por otro, la gerencia, encabezada por Luján Sanjuán Rodríguez. Todos ellos, han hecho posible la creación y mantenimiento de un importante vínculo de colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, trabajando codo con codo para un mismo fin: la formación de los que hoy son alumnos y mañana serán los mejores profesionales del sector.

 

Lucía Vacas de Clínica San Vicente en la Universidad Complutense

Al acto asistieron los Consejeros de Sanidad y Educación y la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Dña. Cristina Cifuentes, quién entregó tanto la placa conmemorativa como los diplomas a la representante de Clínica San Vicente para recoger dicho reconocimiento.

Además de ser un honor y una satisfacción por parte de la Clínica, cabe mencionar la alegría e ilusión de quien fue la encargada de asistir al Acto y recoger los premios, Lucía Vacas, por volver a la que fue su Facultad durante sus años de estudiante.

Cristina Cifuentes entrega reconocimiento a Clinica San Vicente

La Clínica San Vicente agradece el reconocimiento y, sin duda, ya que en el mismo se hace mención positiva a la formación de alumnos, uno de los perfiles que nuestro centro considera más importantes porque son el futuro inmediato en el ejercicio de la actividad profesional en todos los ámbitos y sectores.

Sin duda, todo el equipo que compone nuestra Clinica de Rehabilitación Neurológica, seguirá teniendo como una de sus máximas prioridades, constituirse como parte del imprescindible proceso de formación, que conlleva la transformación de estudiantes a profesionales.

Lucia Vacas en la Universidad Complutense reconocimiento formación de alumnos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONSECUENCIAS DEL DCA (1)

DCA: CONSECUENCIAS

DCA (Daño Cerebral Adquirido), se constituye como una discapacidad sufrida por un representativo porcentaje de la población nacional. Según la Federación Española de daño cerebral (FEDACE), en España, más de 420.000 personas viven con DCA.

Vamos a hablaros, en el artículo que nos ocupa, de algunas de las consecuencias del DCA, en concreto de las referenteas al déficit motor, alteraciones del tono, alteraciones de la sensibilidad y alteraciones de la coordinación y el equilibrio.

 

Déficit motor por DCA

 

La debilidad o pérdida de fuerza en un brazo, pierna o la mitad de la cara son síntomas frecuentes en un paciente que presenta un ictus.

Puede presentarse aisladamente en una sola extremidad, pero es más común que afecte a la totalidad de la mitad del cuerpo. Se denomina plejia o parálisis si el paciente es incapaz de realizar movimientos con la extremidad afectada, y paresia, si es capaz de realizar algún movimiento, aunque con menos fuerza que el lado sano.

Si la enfermedad provoca debilidad en toda la mitad del cuerpo, se denomina hemiplejía/hemiparesia. Si el daño provoca pérdida de fuerza en las cuatro extremidades hablamos de tetraplejia/tetraparesia.

Es habitual que los síntomas se padezcan con diferente intensidad en el brazo o en la pierna. Si el paciente siente más debilidad en el brazo que en la pierna diremos que la plejia o la paresia es de predominio braquial; por el contrario, si la fuerza está más afectada en la pierna, hablaremos de predominio crural.

La movilidad del organismo requiere un adecuado funcionamiento de diversas estructuras del sistema nervioso. Si deseamos mover una extremidad, la orden se inicia en la corteza cerebral y por medio de una vía denominada piramidal recorre en profundidad el cerebro a través de la cápsula interna, el tronco cerebral y la médula espinal. Desde aquí y a través de los nervios, la orden llega a los músculos de las extremidades. Para que, además de producirse el movimiento, éste sea adecuado, se precisa de la participación de otras dos estructuras del sistema nervioso, que son los ganglios basales y el cerebelo.

Todos los millones de fibras nerviosas que constituyen la vía piramidal se ordenan de acuerdo con la parte del cuerpo que van a movilizar. En la corteza cerebral se encuentran las neuronas motoras, de las que parten las fibras nerviosas de la vía piramidal. Estas neuronas se localizan en una zona media de los hemisferios cerebrales, justamente por delante de un gran pliegue del cerebro que se denomina cisura de Rolando. Esta región de la corteza cerebral se denomina corteza motora. Aquí las neuronas se ordenan de forma que las que van a llevar la movilidad en la cara ocupan la parte más inferior, seguidas hacia arriba por las neuronas que llevarán la movilidad a la mano, al brazo, al cuerpo y a la pierna.

Las diferentes arterias que llevan la sangre al cerebro irrigan diferentes partes de éste, y pueden afectar solamente a neuronas que llevan la movilidad a la cara, al brazo o a la pierna. Ello explica las diferencias en la distribución de la debilidad o de la parálisis que presentan los pacientes que han padecido un infarto o una hemorragia cerebral.

Aparte de la debilidad que se ocasiona cuando se lesionan las neuronas y las fibras que llevan la movilidad, aparecen otras manifestaciones, que en conjunto reciben el nombre de síndrome piramidal. La parálisis que presentan estos enfermos afecta a todos los movimientos voluntarios, es decir, a todos los movimientos que se realizan con nuestro consentimiento, como: andar, mover un brazo, coger un objeto, abrir o cerrar la boca y los ojos, etc. Sin embargo, no se produce parálisis de los movimientos que se hacen sin nuestro consentimiento, como: la contracción del corazón, la respiración o los movimientos intestinales.

Si el infarto o la hemorragia cerebral, además de la vía piramidal, afecta a otras estructuras del sistema nervioso central, como los núcleos de la base o el cerebelo, pueden aparecer otras alteraciones motoras, como pérdida de la coordinación o el equilibrio.

Alteraciones del tono por DCA

 

Según Bobath, el tono postural normal es aquel que es lo suficientemente alto para contrarrestar la fuerza de la gravedad, y al mismo tiempo lo suficientemente bajo para permitir un movimiento.

En las consecuencias del DCA, dentro de las alteraciones del tono, podemos diferenciar entre pacientes con un tono muscular disminuido y pacientes que presentan un tono aumentado.

El tono disminuido o hipotonía conlleva una debilidad muscular que suele afectar a los músculos del tronco y de las extremidades, apareciendo en ocasiones una hipotonía generalizada. Esto dificultará o impedirá cualquier tipo de movimiento voluntario por sencillo que sea.

El tono aumentado o hipertonía dificulta o impide al paciente realizar movimientos analíticos, es decir, los movimientos serán bruscos e incontrolables. En ocasiones el aumento del tono puede ser tan desmesurado que impida la movilización pasiva de las articulaciones o la colocación del paciente en determinadas posturas.

La espasticidad es uno de los problemas más frecuentes tras un ictus (19-38% de los pacientes). Se desarrolla de manera gradual, manifestándose generalmente en los primeros meses. Aunque no siempre causa molestias, puede interferir con la rehabilitación y las actividades de la vida diaria (comer, vestirse, asearse) y ocasionar otras complicaciones, como dolor y contracturas. Hasta un 17% de los pacientes que han sufrido un ictus presentan espasticidad al año del episodio, y un 4% presenta una espasticidad discapacitante.

No deben tratarse todos los casos de espasticidad; una espasticidad ligera puede que no requiera tratamiento e incluso ayude al paciente, mientras que los casos más graves a menudo no responden al mismo.

El tratamiento va encaminado a disminuir el grado de espasticidad y a prevenir las complicaciones que puedan aparecer. Existen diversas opciones de tratamiento:

  • Evitar o corregir factores que aumenten el grado de espasticidad. Por ejemplo: el frío, la ansiedad, las infecciones, los puntos de presión, el dolor, el estreñimiento, etc.
  • Ejercicios específicos, movilizaciones y algunos tipos de corrientes, que se aplican en el gimnasio de fisioterapia.
  • Aparatos ortopédicos (férulas y ortesis) que se colocan para corregir laposición del miembro.
  • Medicamentos que se administran por vía oral como el Lioresal © (baclofeno) o el Sirdalud © (tizanidina).
  • Inyección de fármacos en los músculos espásticos (Toxina Botulínica).
  • Colocación de una Bomba de Baclofeno. Se trata de un depósito pequeño (reservorio) que se coloca bajo la piel del abdomen, conectado a un tubo (catéter) que se mete dentro de la columna, en el espacio subaracnoideo. El reservorio contiene un medicamento antiespástico (baclofeno) y manda la dosis que indique el médico hacia el líquido que hay en el espacio subaracnoideo.

Alteraciones de la sensibilidad por DCA

 

La sensibilidad al tacto, al dolor, a la temperatura y a la presión es recogida en la piel por una serie de minúsculos receptores, que a través de los nervios sensitivos llegan a la médula espinal. Allí se cruzan de lado y ascienden hasta llegar a una estructura cerebral denominada tálamo. En este punto se integran diferentes vías nerviosas, y desde allí salen conexiones nerviosas a la corteza cerebral, fundamentalmente para el lóbulo parietal, para que finalmente seamos conscientes de la sensación y podamos identificar el estímulo. Es muy frecuente que en los ictus se lesionen las vías de la sensibilidad y se produzca una pérdida de sensibilidad en la parte contraria del cuerpo. Ésta se traduce en una sensación de acorchamiento o, en ocasiones, en «sensaciones raras», como «hormigueo», sensación exagerada y desagradable ante cualquier roce, o incluso sensación dolorosa sin nada que lo justifique, que pueden afectar a la cara, a la cara y el brazo, o a toda la mitad del cuerpo.

Cuando hay afectación importante de esta sensibilidad posicional es frecuente que el paciente intente levantarse de la silla sin colocar el pie correctamente apoyado y colocado, con el consecuente peligro de caerse. El cuidador debe recordar al paciente la necesidad de valorar la postura del pie y de la pierna antes de levantarse y durante la marcha.

Alteraciones de la coordinación y el equilibrio por DCA

 

Si el infarto o la hemorragia cerebral, además de la vía piramidal, afecta a otras estructuras del sistema nervioso central, como los núcleos de la base o el cerebelo, pueden aparecer otras alteraciones motoras.

Cuando la lesión afecta al cerebelo, se produce el denominado síndrome cerebeloso, caracterizado por una alteración del equilibrio y de la coordinación de los movimientos voluntarios. En ocasiones, se asocia también a una disminución de la fuerza muscular.

Las alteraciones del equilibrio condicionan que el individuo no pueda permanecer de pie, pierde el equilibrio continuamente ya sea parado o durante la marcha. Para evitarlo aumenta su base de sustentación abriendo las piernas y cuando camina la trayectoria es oscilante, semejando a la marcha de un “borracho” (marcha atáxica).

Cuando existe alteración de la coordinación se produce una alteración de los movimientos voluntarios, apareciendo una dismetría; no calculan bien la distancia que los separa de los objetos y así, al intentar coger un objeto lo sobrepasan o no llegan a éste.

 

LA REHABILITACIÓN FÍSICA

LA REHABILITACIÓN FÍSICA. EL MÉDICO REHABILITADOR

¿QUIÉN ES EL MÉDICO REHABILITADOR?

La Rehabilitación,según la Organización Mundial de la salud (OMS), es el conjunto coordinado de recursos médicos, educativos y profesionales destinados a devolver al paciente con discapacidad la mayor independencia y capacidad funcional posible con el fin de reinsertarlo a una vida plena en su entorno.

La Medicina Física y Rehabilitación como especialidad médica comprende el diagnóstico, valoración, prevención y tratamiento del paciente discapacitado dirigido a facilitar, mantener o devolver la máxima capacidad funcional resultante.

El médico rehabilitador es el especialista en Medicina Física y Rehabilitación; su ámbito de actuación implica la asistencia integral de pacientes con procesos discapacitantes, potencialmente invalidantes o en situaciones residuales deficitarias en los campos del aparato locomotor y sistemas nervioso, cardiovascular y respiratorio y de alteraciones sensoriales, así como las repercusiones psicológicas y sociolaborales concomitantes. Por ello es el médico de cabecera del discapacitado y su entorno familiar.

Por tanto, el médico rehabilitador, interviene en todas las fases del proceso rehabilitador y lo coordina. Inicialmente realizará una historia clínica detallada del paciente y su entorno familiar, social y laboral, estimando los déficits y las limitaciones funcionales o sociales a que dan lugar. Según la historia clínica y la exploración del paciente, junto con las pruebas complementarias pertinentes, llegará a un diagnóstico, tanto médico como funcional, estableciendo un plan de tratamiento integral.

El médico rehabilitador valora en todas las fases al discapacitado y varía los objetivos del tratamiento en base a los cambios clínicos del paciente y su entorno. Del mismo modo, establece mediante informes clínicos el estado actual o secuelar del paciente y define el programa de cuidados a largo plazo o atención domiciliaria si fuese pertinente. Es además responsable del desarrollo del programa preventivo tanto primario, encaminado a que no se produzcan deficiencias físicas, mentales ni sensoriales, como secundario, impidiendo que las deficiencias una vez producidas tengan consecuencias negativas en todas las áreas del paciente y su entorno.

 

¿QUÉ OBJETIVOS TIENE LA MÉDICINA FÍSICA?

Los objetivos del médico rehabilitador son:

  • Realizar una valoración minuciosa de la situación física y funcional del paciente a su llegada.
  • Establecer pautas de tratamiento adecuadas y específicas para cada paciente según la patología de base y evolución.
  • Prever posibles complicaciones características de la patología que presente el paciente y establecer las medidas preventivas oportunas.

 

¿CÓMO SE CONSIGUEN ESTOS OBJETIVOS?

El médico rehabilitador colabora con otros profesionales:

  • Valorando de modo integral al paciente y su entorno.
  • Evaluando los déficits a nivel osteoarticular (fracturas, luxaciones, calcificaciones, etc.) y las alteraciones del movimiento mediante la exploración clínica y la aplicación de escalas.
  • Estableciendo objetivos para la planificación de tratamiento y prevención de complicaciones ortopédicas (calcificaciones, rigideces, espasticidad, síndromes dolorosos, etc.).
  • Valorando la necesidad de ayudas técnicas (ortesis, sillas de ruedas, etc.) y realizando su prescripción.
  • Siguiendo la evolución clínica y modificando los tratamientos dentro del ámbito de la fisioterapia y la Terapia Ocupacional.
  • Manteniendo sesiones clínicas con el equipo rehabilitador para comentar sus progresos, redefinir los objetivos de la rehabilitación, prevenir y tratar los problemas que vayan apareciendo y determinar el alta cuando la rehabilitación ya no sea necesaria.
  • Describiendo y evaluando, tras el periodo de recuperación máxima, las posibles secuelas y limitaciones funcionales con el objetivo de establecer medios para lograr la máxima autonomía posible.
  • Reuniéndose con las familias y cuidadores para ponerse de acuerdo en los objetivos y posibilidades de la rehabilitación, recibir indicaciones sobre la actuación en el domicilio y comentar los problemas que vayan surgiendo.

 

¿CUÁNDO DEBE COMENZAR LA REHABILITACIÓN?

El programa de rehabilitación debe comenzar muy pronto, mientras el paciente está aún hospitalizado, en cuanto su situación médica lo permita, y se irá adaptando posteriormente a la evolución del paciente y a su capacidad de colaborar activamente.

En los pacientes más afectados puede ser necesario iniciarlo en la misma habitación del hospital, contando con la ayuda de familiares y cuidadores que puedan recibir los consejos del equipo de rehabilitación y aprovechar los momentos de la jornada en que el paciente esté menos cansado y colabore mejor.

Los pacientes que puedan ser trasladados en silla de ruedas y no requieran vigilancia médica estrecha, sueros u oxígeno, serán trasladados a las salas de fisioterapia de ingresados para iniciar allí el tratamiento de fisioterapia.

En la mayoría de los casos el ingreso hospitalario por ictus suele ser mucho más corto que el del programa rehabilitador, así que la rehabilitación continuará, bien en régimen hospitalario o bien de forma ambulatoria tras el alta hospitalaria.

En general la institucionalización no mejora los resultados del programa rehabilitador sino todo lo contrario y, siempre que sea posible, es mucho mejor para el paciente la vuelta al domicilio.

 

¿CUÁNDO ACABA LA REHABILITACIÓN?

El programa de rehabilitación acaba cuando el paciente se encuentra recuperado, ya no necesita de los profesionales del equipo rehabilitador para seguir mejorando, o bien, cuando se encuentra estabilizado y el tratamiento no redunda en mejoría en la función.

El tiempo necesario para completar el programa rehabilitador es diferente en cada paciente y depende de la gravedad de la afectación neurológica y de los problemas que presente. Habitualmente abarca la época de mayor recuperación del déficit neurológico, que se completa durante los primeros 6 meses a 1 año desde la lesión.

Muchos pacientes van a ser dados de alta del programa rehabilitador con secuelas y discapacidades. Algunos necesitarán seguir realizando en su domicilio algunos ejercicios de mantenimiento para conservar libre e indolora la movilidad de los miembros paralizados y para mantener los logros conseguidos durante el tratamiento.

Inauguración Máster de Terapia Ocupacional

El Máster de Terapia Ocupacional en Daño Cerebral organizado por Clínica San Vicente dio comienzo el pasado 21 de enero. Este mismo día arrancó también, tal como os anunciábamos hace unos días, el Máster de Logopedia en Daño Cerebral.

Las alumnas del Máster de Terapia Ocupacional en Daño Cerebral, asistieron a su primera sesión, en la cual se impartió el Módulo I: Bases Conceptuales de Daño Cerebral Adquirido (DCA).

La presentación del Máster corrió a cargo de Dña. Marta Serrada Barrena, Jefa del  Servicio de Terapìa Ocupacional de la Clínica San Vicente, y docente del Modulo III: Documentación en el Servicio de Terapia ocupacional. También asumirá las funciones de tutora, así como desarrollo y supervisión de practicas académicas.

Durante la introducción, se explicaron diferentes temas relativos a prácticas, realización de trabajos, a cargo de la jefa del servicio de rehabilitación de la clínica, la Dra. Mª Teresa Pérez Nieves, para más tarde pasar al desarrollo de los módulos con la exposición de la diferentes ponencias.

La docente encargada de impartir la clase magistral del Módulo I , fue la propia Dra. Pérez, Médico especialista en Rehabilitación y Medicina Física, Jefe del Servicio de Rehabilitación de la Clínica San Vicente y Directora del Máster de Terapia Ocupacional. Además de impartir este primer Módulo, también formará a las alumnas en el Módulo X: Tratamiento Médico de la Espasticidad.

Master Terapia Ocupacional en Daño Cerebral I. Clinica San Vicente

En su clase magistral del Módulo I, se explicó y llevó a cabo una exploración neurológica y un recuerdo anatómico y patológico con los diferentes déficit que pueden aparecer a causa de la lesión e infieren en la autonomía del paciente en la realización de las actividades de la vida diaria.

La Dra. Pérez, además de ser una reputada profesional en el ámbito de la neurorehabilitación, es experta en discapacidades infantiles y ha publicado diversos artículos sobre la esta materia. Otras de sus muchas especialidades son el campo de  paliativos y cuidados prolongados, así como lesión medular.

Por último, por la tarde, fue el turno del Módulo II: Bases Neuropsicológicas en el Servicio de Terapia ocupacional. El jefe de neuropsicología de la Clínica San Vicente, D. Jesús Molina, Neuropsicólogo y psicólogo clínico, explicó las bases neuropsicológicas, y las alteraciones que se presentan en éstos pacientes consecuentes de la lesión, que inciden a nivel de componente cognitivo y psicoemocional repercutiendo en la autonomía del paciente en su vida diaria.